9 de agosto de 2010

HLT-TV


Hace unos días el legislador ucerista Federico Romano Norri propuso que todas las sesiones de la Legislatura Provincial (actualmente transformada en una escribanía informal del gobierno de Alperovich) sean transmitidas en vivo y en directo a través del sitio web oficial de la entidad y por la pantalla de Canal 10.
La propuesta no es mala, puesto que la ciudadanía tiene derecho a conocer con la mayor exactitud posible qué es lo que se discute y cómo es que se lo hace. De todos modos, al transmitir las sesiones legislativas en directo utilizando el Canal 10 se generaría inevitablemente una interrupción en la transmisión de la programación habitual. Los programas de la mañana y de la tarde de Canal 13 se verían desplazados por la actividad de nuestros políticos. ¿Valdría la pena el cambio de lógica televisiva para reemplazar aquello que se hace con sentido comercial por algo que, por el contrario, se hace con valor cívico? Ciertamente no, y ello no se debe a que uno quiera que la gente siga viviendo en la burbuja televisiva que produce Canal 13, sino que hay que tomar en cuenta que –como ya lo hemos dicho– la política actual es vergonzosa, pues prima la devaluación de la palabra y la falta de ideas e ideologías. Ver a Ricardo Fort hablando imbecilidades es menos torturante que escuchar a obsecuentes como José Orellana, Ramón Cativa o Sisto Terán negando la realidad.
La solución, quizás, consistiría en convertir a las transmisiones televisivas en “retransmisiones” televisivas, enviando a la filmación de la sesión parlamentaria al horario de la madrugada, reemplazando a la intromisión en la pantalla tucumana de 678 y cubriendo hasta la mañana al Canal Ecuentro.