Los que principalmente se le critica en todo el mundo a los sistemas de votación electrónica son dos cuestiones: su falta de fiabilidad y su falta de transparencia. En rigor los sistemas de votación a través de papeletas también adolecen de lo mismo, pues siempre existen errores de conteo cuando se manipulan cifras grandes y también existen sospechas sobre si los resultados fueron o no efectivamente adulterados (especialmente cuando la fiscalización del proceso es insuficiente). Pero aún así, pese a ello, se intenta que todo el proceso electoral se mantenga abierto. Los sistemas de votación electrónica, que se jactan de ser más exactos y veloces que los otros, no garantizan ese mismo grado de apertura, por lo que, en este sentido, no son básicamente iguales a sus pares, sino un tanto peores.El problema de la apertura está relacionado al asunto del secreto. El voto secreto es un elemento esencial de la cultura democrática, pues está pensado para que el votante decida sin recibir presiones ni sufrir sanciones o persecuciones por su elección. Pero al mismo tiempo es lo que da oportunidad para fraguar las elecciones. Para contrarrestar el posible fraude sólo hay una opción: la transparencia.
La apertura presupone a la transparencia. Si hay apertura sin transparencia, esto es si hay participación con elementos turbios, entonces tal apertura es inútil. Dicho vulgarmente, “es lo mismo que nada”. La apertura se logra a través de la participación, lo que a su vez promueve a la transparencia: mientras más ciudadanos participen del proceso electoral, más abierto se mantiene y más transparente se vuelve. Las cosas suelen enturbiarse en las mesas donde se realizan los primeros escrutinios, y luego acontece un hecho similar al realizarse el recuento general y definitivo. Pero la escalada de fraudes, para ser exitosa, termina involucrando a demasiada gente y solicitando una cantidad muy amplia de recursos para no venirse abajo. El sistema de papeletas trata de conseguir algo de apertura que, al menos teóricamente, es más de la que buscan los sistemas de votación electrónica.
Los sistemas de votación electrónica, como venimos sosteniendo, son igual de vulnerables que los otros, pero la ventaja (para los tramposos) es que sólo precisan de muchos menos recursos y de un menor número de involucrados para falsificar el resultado final de una elección. En efecto, al implementar sistemas de votación electrónica lo único que se hace es entregar la responsabilidad del proceso electoral público a una empresa privada. Tal acto es una estafa evidente.
Al no disponer del código fuente de los programas que gestionan la votación, vale decir al no utilizar un software libre, la población ignora de qué modo funciona el programa, cómo anota, suma, ajusta y almacena los resultados. El software libre es un mínimo exigible en este tipo de acontecimientos, y aún así no es del todo confiable.
La apertura presupone a la transparencia. Si hay apertura sin transparencia, esto es si hay participación con elementos turbios, entonces tal apertura es inútil. Dicho vulgarmente, “es lo mismo que nada”. La apertura se logra a través de la participación, lo que a su vez promueve a la transparencia: mientras más ciudadanos participen del proceso electoral, más abierto se mantiene y más transparente se vuelve. Las cosas suelen enturbiarse en las mesas donde se realizan los primeros escrutinios, y luego acontece un hecho similar al realizarse el recuento general y definitivo. Pero la escalada de fraudes, para ser exitosa, termina involucrando a demasiada gente y solicitando una cantidad muy amplia de recursos para no venirse abajo. El sistema de papeletas trata de conseguir algo de apertura que, al menos teóricamente, es más de la que buscan los sistemas de votación electrónica.
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Al no disponer del código fuente de los programas que gestionan la votación, vale decir al no utilizar un software libre, la población ignora de qué modo funciona el programa, cómo anota, suma, ajusta y almacena los resultados. El software libre es un mínimo exigible en este tipo de acontecimientos, y aún así no es del todo confiable.
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