17 de mayo de 2010

El limón mecánico

Tucumán es una provincia en la que la industria del citrus es muy exitosa. Todos los años las empresas citrícolas cultivan y cosechan cítricos (principalmente limas y limones), que luego procesan y, en su gran mayoría, exportan al extranjero.
Dentro de la cadena de producción en esta industria hay diversos niveles, siendo el de los peones rurales o cosecheros el más bajo. Sin cosecheros la industria no funciona. Por este motivo el sindicato que los nuclea, UATRE, efectúa huelgas antes de cada campaña con el objeto de defender a sus afiliados de los abusos de la patronal. Fundamentalmente UATRE exige salarios y jornales acordes a la labor realizada, pidiendo también que se respeten todas las leyes y disposiciones ya existentes que protegen a los trabajadores. Sin embargo ni UATRE ni tampoco los cosecheros autoconvocados, que –disconformes con los arreglos oficiales del sindicato– realizan piquetes en las rutas, demandan algo crucial: frenar la implementación de tecnologías de RFID sobre ellos.
En efecto, la empresa Argenti Lemon SA (cuyo lema, irónicamente, es "Limón... Calidad de Vida") emplea cerca de dos mil pulseras que tienen un chip RFID. Con ellas logran eliminar el sistema de formularios impresos que empleaban antes para controlar a sus empleados –alimentando el mito del capitalismo sin papel. Además entregan recipientes que también poseen chips RFID. De ese modo los capataces de Argenti Lemon pueden hacer el seguimiento a distancia, y conocer con total exactitud la cantidad de limones que cada cosechero recoge. Esta tecnología inalámbrica -que acopia datos mediante una suerte de radar, procesa información y archiva los resultados en modernas computadoras- genera la sensación de que el “progreso” llegó al mundo rural.
No obstante es sabido que los chips RFID no son nada amistosos con los seres vivos. En muchos países se implementaron programas para implantar chips a las mascotas, con la excusa de que en caso de pérdida éstas serían rápidamente localizadas. En EEUU se dio un paso más adelante y se aprobó el uso de los chips en seres humanos. Muchas de las mascotas que tenían los implantes comenzaron a morir al cabo de un tiempo, por causas no del todo claras. Al investigar salió a la luz el problema: cáncer.
Según estudios con animales de laboratorio, la tecnología RFID implantada en seres vivos genera riesgo de provocar cáncer. La tasa de afectados oscilaría entre el 1 y el 10% del total de individuos con chips debajo de la piel.
En el caso de nuestro cosecheros de limón, Argenti Lemon –por ahora– no les exige que se implanten los chips debajo de la piel, pero si los obliga a que se rodeen de ellos. Cada trabajador está en contacto con, al menos, dos chips cuando trabaja, chips que son activos y que, por tanto, poseen baterías. En el campo, desde hace poco, está estipulado que la jornada de trabajo no supere las ocho horas, pero dicha disposición suele no cumplirse. Entonces los cosecheros tucumanos de Argenti Lemon están seis días a la semana, durante una gran cantidad de horas, en contacto directo con dos chips RFID activos. El cáncer, al menos para un cierto porcentaje de los cosecheros, está al acecho.

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