Impuestos y transparencia
Recientemente el gobernador Alperovich anunció orgulloso que la provincia de Tucumán, a través de la Dirección General de Rentas, recaudó 120 millones de pesos. Sabemos que ese dinero proviene de los contribuyentes a los que se los somete a un régimen de presión fiscal salvaje. Pero, ¿sabemos a dónde va ese dinero?
A primera vista si no lo sabemos, podemos suponerlo. Los médicos, los maestros, los empleados de las diversas reparticiones del Estado reciben sus sueldos emitidos con recursos del tesoro público. Las obras públicas también son financiadas con ese dinero. Sin embargo, y pese a que debería poder hacerlo, es dificil para un ciudadano común y corriente conocer con precisión cuánto dinero maneja el Estado y qué es lo que hace exactamente con él.
El Estado es de todos los ciudadanos, no de las facciones de la corporación política que temporalmente lo administran. Por tanto el dinero que maneja es nuestro dinero, y ello es lo que hace que tengamos derecho a exigir que sea empleado de modo justo y equitativo. En nuestra provincia es el Tribunal de Cuentas el que controla y organiza el gasto público, pero no el que lo gestiona (ya que esa facultad le corresponde al gobierno). De cualquier manera este organismo está gravemente cuestionado desde hace años. El problema es que si bien no está mal que un grupo de expertos y trabajadores con conocimientos técnicos adecuados se ocupe del asunto, no se toma en cuenta que los ciudadanos también estamos facultados para acceder a esa información –si bien no como administradores, si al menos como fiscalizadores.
El ejemplo de Texas
En EEUU hay un histórico movimiento minarquista, esto es un movimiento político y cultural que demanda un mínimo de Estado y un máximo de Sociedad Civil. Los neoconservadores, los objetivistas, los libertarianos, vale decir, la centroderecha de aquel país hace de la reducción de impuestos su principal bandera. Pero no se puede reducir impuestos si no se sabe con exactitud en qué se gasta el dinero que se recauda, de dónde proviene lo recaudado y cuáles son las ventajas y desventajas de cambiar las estrategias impositivas. El último punto es una invitación al debate entre los diversos sectores de la sociedad, pero los dos primeros son una cuestión de desarrollo tecnológico. En el estado de Texas decidieron asumir el desafío.
Todos los días, a las 00:00 horas, el sitio Where My Money Goes detalla todas las emisiones de dinero que la gobernación de Texas realiza. Cualquier texano (y cualquier persona en el mundo) puede informarse acerca de los gastos que realiza el sureño estado norteamericano. Como complemento los texanos están desarrollando el sitio Where the Money Comes From, para exponer las fuentes de dónde provienen los recursos que el Estado maneja.
Los organismos provinciales del área de IT deberían inclinarse en esta dirección para ser considerados como un equipo de trabajo serio y útil para la sociedad. De todos modos debe tomarse en cuenta que lo que pasa en Texas no es un caso aislado: en EEUU existen institutos públicos que se ocupan de emplear y adaptar tecnología para llevar a cabo la fiscalización de los gastos del Estado. Por ello desde Tucumán también es necesario impulsar la toma de medidas a nivel nacional.

No hay comentarios:
Publicar un comentario